C. S. Madrid | viernes, 18 de diciembre de 2015 h |

Tras más de una década estudiando el proceso de competición celular, se ha descubierto el mecanismo que emplea el organismo para eliminar las células subóptimas y quedarse solamente con las más aptas.

“Durante el desarrollo, la mayoría de los tejidos tienen un exceso de células y es en ese periodo cuando se eliminan”, comienza Sergio Casas, investigador del CSIC y del Instituto Cajal. A esto se añade la implicación que tiene el sistema inmune en el desarrollo de algunos tipos de tumores.

“No se sabe muy bien cómo pero algunos tipos de tumores reclutan macrófagos , por tanto nosotros queríamos estudiar cómo durante la competición celular las células son eliminadas y las perdedoras mueren y son retiradas por estas células”, apunta.

Lo que no se sabía era cómo se reclutan los macrófagos específicamente en la zona donde ha habido competición celular. “Buscábamos la señal”, subraya Casas, quien a continuación indica que lo que descubrieron fue que cuando ocurre este proceso, las células perdedoras antes de ser sacrificadas, secretan al medio extracelular la proteína TyrRS.

Esta molécula se procesa de una manera específica y por un gradiente de difusión sirve de señal de atracción, que consigue que los macrófagos se dirijan al punto en el que se está produciendo dicha situación.

“Hemos realizado unos modelos en los que simulábamos situaciones tumorales y lo que ocurre es que las células secretan esta proteína y los macrófagos se dirigen ahí, de modo que si eliminas la secreción de proteína, estos ya no son capaces de dirigirse a la zona de competición celular”.

“Tenemos resultados en donde parece ser que algunas enfermedades neurodegenerativas utilizan parte de estos sistemas de competición celular, portanto; primero hay que evaluar cuántos, de los mecanismos que ya conocemos de los tumores, se comparten en las situaciones de neurodegeneración y una vez que comprobemos que existen o no las mismas vías podemos frenar la neurodegeneración de enfermedad en humanos modulándolas”, concluye Casas, incidiendo en que para validar todas estas herramientas todavía queda un camino muy importante.