José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 08 de enero de 2016 h |

El gen MYC está implicado en casi todos los tipos de cáncer y además es uno de los genes que genera más dificultades para desarrollar tratamientos. Cada vez más grupos de investigación están realizando ensayos preclínicos con resultados prometedores para regular este oncogén. Ahora, expertos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han dado un paso más en este sentido ya que han identificado una proteína indispensable para que MYC produzca cáncer en modelos de ratón. Los resultados del trabajo se acaban de publicar en Nature Communications.

Utilizando un modelo de ratón de cáncer de páncreas dependiente de MYC, los investigadores han demostrado que inhibir la acción de BPTF reduce la agresividad de los tumores. Como explica Paco Real, jefe del Grupo de Carcinogénesis Epitelial del CNIO, han descubierto que “BPTF es un eslabón fundamental para que MYC lleve a cabo sus funciones”. Más en concreto, “al disminuir un 50 por ciento la función de BPTF, se retrasa el crecimiento de los tumores sin que haya afectación en células normales. Así que el desarrollo del tumor ocurre más tarde y la progresión del tumor es más lenta”, añade Real.

A pesar de que el papel de MYC en la génesis de los tumores es conocido desde hace tiempo, este gen presenta una serie de dificultades para convertirlo en una diana terapéutica. Uno de los principales retos para atacar MYC es que generalmente éste no se encuentra mutado en cáncer. “Cuando hay una mutación de un gen, es más sencillo atacarla porque la proteína presente en la célula tumoral es diferente de la proteína regulada por el mismo gen y presente en la célula normal”, dice Real. Lo que ocurre con MYC es que la proteína es la misma en la célula normal y la patológica, con la diferencia de que en esta última funciona de forma incorrecta. Además, “MYC es realmente un controlador general de la actividad de la célula; es uno de los pocos genes que, si lo eliminas, hace inviable a la célula”, añade este experto. Por tanto, al atacarlo se puede poner en riesgo a las células normales.

Investigación centrada en G-MYC

Se estima que toda la familia de los genes MYC está implicada como mínimo en el 50 por ciento de los tumores. A veces de forma directa, pero otras veces MYC forma parte de una cadena de acontecimientos moleculares que causan que los tumores crezcan. “MYC funciona como un regulador transcripcional que se une al ADN y de esa manera regula la expresión de genes que son importantes para el crecimiento, la diferenciación y la muerte celular”, comenta Real.

Los investigadores se centraron en G-MYC, uno de los genes de esta familia. La proteína BPTF desempeña un papel crucial para determinar a qué regiones del genoma se une. “Es necesaria para que MYC se una a regiones del genoma que son importantes para la activación de genes que participan en cáncer”, explica Real. Al eliminar una de las dos copias del gen que regula BPTF, “la acción de MYC ya no se puede llevar a cabo”, añade Real. Los investigadores también detectaron mutaciones en BPTF en cáncer de vejiga, y demostraron que cuando se inactiva BPTF las células cancerosas no pueden crecer.

Real señala que el objetivo de su grupo es “aclarar los mecanismos de acción de BPTF y MYC y buscar fármacos que inhiban la capacidad de la proteína BPTF para unirse a MYC”.