R.C. Madrid | viernes, 06 de noviembre de 2015 h |

Desde que en 1982 Mariano Barbacid, actualmente jefe del grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) identificara la primera mutación genética asociada al desarrollo del cáncer (RAS), han pasado ya 33 años, un periodo de tiempo en el que la investigación ha avanzado muchísimo.

Por eso, durante la Jornada ‘El cáncer como consecuencia del envejecimiento: posibles soluciones’, organizada por la Fundación Ramón Areces, fue el propio Barbacid el que se encargó de repasar lo que, para él, son los principales hitos que se han producido en la historia de la investigación onológica en estos años.

En primer lugar, este científico resaltó la pérdida de protagonismo de citotóxicos como la quimioterapia en favor de terapias dirigidas contra dianas moleculares, una buena noticia que lleva aparejada también una consecuencia negativa: la aparición de resistencias a los tratamientos en un tiempo relativamente corto de tiempo desde la primera administración del fármaco. Precisamente en este campo hay actualmente un importante volumen de investigación.

Además, Barbacid también subrayó las posibilidades que ofrece la ultrasecuenciación (GWAS), que permite conocer la gran cantidad de mutaciones que existen en cada tumor, “muchísimas más de las que se sospechaba al principio ya que, por ejemplo, un paciente con cáncer de pulmón puede tener de media 30.000 mutaciones en su genoma tumoral”, recalcó. Un hallazgo que explica por qué los pacientes diagnosticados en estadios avanzados de la enfermedad responden tan mal a las terapias.

Ya por último, este científico destacó el descubrimiento, hace unos tres años, de que los tumores no son una entidad única, sino que van evolucionando en el tiempo, y la llegada de la inmunoterapia.

Durante la jornada, se habló también de la importancia de tratar de manera diferencial a los pacientes con cáncer según la edad que tengan.