| viernes, 20 de noviembre de 2009 h |

Dr. Bartolomé Beltrán, director de Prevención y Servicios Médicos del Grupo Antena3

Me inquietan los principios de las cosas, la base y la esencia de las patologías. Deseo conocer las conclusiones de esa reunión en la que un millar de expertos en el virus del papiloma humano que acaban de reunirse en torno a la convocatoria del profesor Rafael Comino, catedrático de Ginecología en Cádiz. Allí estaba también el presidente de la SEGO, el doctor Bajo Arenas. Porque ya sabemos que este maldito virus no sólo es la causa principal, sino una causa necesaria, del cáncer del cuello del útero.

Todo el mundo se concentra en aumentar las defensas. Se trata de buscar el equilibrio del organismo porque esas sustancias minerales cuando suben o bajan rompen la homeostasis y generan patologías. Buen trabajo complementario están realizando desde los Laboratorios Quinton con su famosa “agua de mar” utilizada con fines terapéuticos que vienen a trasladar el equilibrio molecular. Porque como dijo René Quinton “el organismo es un verdadero acuario marino”. Así lo entiende Francisco Javier Coll, director del único laboratorio español que se dedica a esa disciplina con la aportación científica de los doctores Marco F. Payá, Manuel A. Ballester y otros ilustres de diferentes disciplinas médicas.

Pero además del agua hay que entender que “el oxígeno es malo para nuestras células”, según afirma Fernando Rodríguez Pascual, investigador del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB), adscrito al CSIC. “Pero un exceso de oxígeno y la simple exposición al mismo es nocivo para las células”. De hecho, el estrés oxidativo se encuentra en el origen de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer o el envejecimiento, según se ha expuesto en el Simposium de la Fundación Renal Iñigo Álvarez de Toledo.

También se habló de glomerulonefritis, una enfermedad inflamatoria que afecta al glomérulo, donde se realiza la función de aclaración o filtración de la sangre y que, como señala el doctor Alberto Martínez Castelao, presidente de la Sociedad Española de Nefrología, “si no se controla puede llegar a cronificarse e incluso generar una insuficiencia renal con fracaso renal crónico”. De hecho, la enfermedad glomerular es en la actualidad la cuarta causa de diálisis.