Rocío Chiva Env. esp.Amsterdam | viernes, 03 de mayo de 2013 h |

Si bien no es la primera vez que se habla de fármacos sin interferón para el tratamiento del virus de la hepatitis C (VHC) en una reunión de expertos, sí es cierto que “ya empieza a haber muestras amplias de pacientes y ensayos ya en fase II”, asegura Xavier Forns, especialista del Servicio de Hepatología del Hospital Clínic de Barcelona y moderador de una de los simposios más importantes dentro del 48º Congreso de la EASL, que versó sobre los diferentes estudios que investigan actualmente la viabilidad de estos nuevos regímenes libres de interferón en VHC.

Una de estas combinaciones es la de un inhibidor de la polimerasa del virus como sofosbuvir con un inhibidor del complejo de replicación NS5A como daclatasvir o GS-5885. Una doble terapia que, administrada durante 12 o 24 semanas, explica Forns, consigue “índices de curación de hasta el 85 o el 90 por ciento en pacientes con hepatitis C crónica”.

Otra de las combinaciones destacadas del Congreso fue la presentada por Abbvie. A partir de una combinación de tres o cuatro fármacos (un inhibidor de la proteasa, un inhibidor de la polimerasa análogo no nucléosido y un inhibidor de la NS5 con o sin ribavirina), el estudio Aviator ha demostrado tasas de curación de entre el 90 y el 95 por ciento tanto en pacientes tratados con interferón previamente como en pacientes naïve. Y también Boehringer Ingelheim presentó nuevos resultados de su compuesto en investigación BI 207127, un inhibidor de la polimerasa NS5B no nucleósido que ha demostrado resultados positivos en fase II en combinación con faldeprevir y ribavirina en pacientes naïve con VHC de genotipo 1a y 1b. Se esperan resultados en fase III de este estudio HCVerso ya para 2014. Toda una serie de resultados que Forns considera como “un salto cualitativo muy importante”en este campo.

El segundo aspecto importante de estos nuevos fármacos es su perfil de tolerabilidad y seguridad, mucho más alto frente a los tratamientos anteriores en la mayoría de los estudios presentados. Asimismo, parece que se tienden a acortar las pautas de tratamiento, pasando de un año a seis meses e incluso doce semanas.

Pero no todo son buenas noticias. “La parte menos buena es que todavía no tenemos datos en pacientes con cirrosis avanzada, trasplantados o coinfectados por VIH”, asegura Forns, que también avanza que ya existen ensayos en fase II en marcha para estas subpoblaciones de pacientes especiales. Además, subraya Forns, también es importante “investigar más en las interacciones medicamentosas” en estas patologías ya que, por ejemplo, los inhibidores de la proteasa como telaprevir o boceprevir bloquean el sistema hepático de metabolización de drogas, un bloqueo que puede terminar provocando problemas de toxicidad o reacciones cruzadas de medicamentos en pacientes trasplantados que consumen fármacos inmunospresores o en pacientes mayores con comorbilidades como la diabetes o el colesterol.

Así las cosas, Forns está convencido de que el futuro está en los tratamientos libres de interferón, si bien se plantea un periodo de transición, tanto por la existencia de subgrupos de pacientes como por aspectos de tipo económico.