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GM Madrid | viernes, 08 de enero de 2016 h |

Tanto Nature como Science han coincidido al destacar en sus repasos de lo que ha dado de sí el año 2015 en ciencia la herramienta Crispr-Cas9 de edición de genomas que desarrollaron en 2012 Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier. Una herramienta que, según Nature, seguirá siendo protagonista en este año que empieza. De hecho, investigadores de California ya están trabajando para ver si se puede corregir el gen que causa la hemofilia, también se espera contar con los primeros monos genéticamente modificados con enfermedades humanas como modelos. Con todo, ahora toca demostrar su seguridad y establecer la ética en su utilización.

Siguiendo con el repaso del año, Science también destaca el descubrimiento de la influencia que tiene el sistema linfático en el cerebro y su papel en el funcionamiento del sistema inmunológico; la primera vacuna contra el virus del ébola (VSV-Zebov), que aunque en fases iniciales cuenta con resultados prometedores; la obtención de opiáceos a través de la levadura modificada o incluso refleja cómo se ha visto cuestionada la fiabilidad de los estudios psicológicos después de que un equipo de 270 investigadores haya descubierto que solo el 39 por ciento de los 100 estudios de referencia en este campo pueden reproducirse sin ambigüedades.

Lo que viene

Mientras, Nature aventura las cuestiones que darán que hablar en 2016. Así, detalla que los neurocientíficos esperan finalmente identificar los genes que son cruciales para la regulación de la sincronización y la duración del sueño así como sus otras funciones en el cerebro, lo que podría arrojar luz sobre los trastornos del sueño y algunas enfermedades psiquiátricas que podrían estar vinculadas.

La revista también se hace eco de la oportunidad que tendrá un grupo de investigadores para acceder a 50 millones de dólares para la investigación de enfermedades cardiacas gracias a la apuesta que el gigante Google está haciendo en el campo de la biomedicina.

Por otro lado, en 2016 los investigadores también sabrán si se podrán reanudar las investigaciones en virus peligrosos, tras la suspensión en 2014 del apoyo financiero para los estudios gain-of-function por parte del gobierno americano. El análisis de riesgo-beneficio terminó en diciembre de 2015 por lo que pronto se conocerán sus resultados.