investigación/ Ha sido publicado en la revista Nature Cell Biology

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r.C. Madrid | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

Un equipo de investigación dirigido por Juan Carlos Izipisúa, director del Centro de Medicina Regenerativa (CMR) de Barcelona, ha conseguido crear células de riñón a partir de células madre humanas. Y no solo eso, sino que este grupo de científicos ha logrado demostrar que estas células renales creadas en el laboratorio son también capaces de agregarse en cultivo, formando las complejas estructuras renales tridimensionales, virtualmente indistinguibles a los riñones embrionarios.

Para lograr estas estructuras, estos investigadores del CMR, en colaboración con personal del Instituto Salk de California y el Clínic de Barcelona, utilizaron células madre embrionarias y células de pluripotencia inducida (iPS) obtenidas a partir de células humanas de la piel, tal y como aparece publicado en la revista Nature Cell Biology. Después, desarrollaron un protocolo gracias al que consiguieron convertir esas células madre en células progenitoras del sistema de filtración y colección renal en tan solo cuatro días de cultivo. Una vez conseguidas, los investigadores cultivaron estas células recién obtenidas con células del blastema metanéfrico de ratón, una estructura del riñón embrionario.

Una prueba de laboratorio que concluyó con éxito, ya que los dos tipos de células se ensamblaron entonces formando la estructura tridimensional característica del riñon embrionario, con un sistema colector exclusivamente formado por células humanas. Con el tiempo, en cultivo, estas células progenitoras humanas recapitularon los procesos de desarrollo del riñón humano. Ahora, estas estructuras permitirán además “estudiar el desarrollo del riñón e investigar las causas que dan lugar a la aparición de ciertas enfermedades renales”, explica el primer autor del estudio, Ignacio Sancho-Martín.

De hecho, el equipo de Izpisúa evaluó la aplicación de la metodología desarrollada como posible plataforma para el descubrimiento de fármacos y estudios de modelaje de enfermedades renales. Para ello, generaron células madre iPS de dos pacientes diagnosticados con enfermedad poliquística renal. y, también a partir de ellas, estos científicos fueron capaces de conseguir células progenitoras del riñón con capacidad de agregarse con células de ratón para formar pequeños primordios de riñón, demostrando la gran utilidad de esta tecnología para la medicina. “Uno de los aspectos clínicos más importantes del presente trabajo es que hace posible reproducir en el laboratorio enfermedades renales humanas y valorar distintas estrategias terapéuticas en modelos in vitro”, aclara José María Campistol, director del Instituto Clínic de Nefrología y Urología del Clínic de Barcelona.

Además, la elevada incidencia y el pobre pronóstico de las enfermedades renales, añadido al hecho de que el riñón es un órgano con poca capacidad de autoreparación, hace todavía más importante el haber conseguido crear “mini” sistemas colectores renales.

Antes de la publicación de este estudio, un grupo japonés describió la creación de yemas de hígado funcionales y un equipo de científicos de Viena logró desarrollar microcerebros. Asimismo, un trabajo liderado por Kenji Osafune, profesor asociado del Centro de para la Investigación y Aplicación de Células iPS de la Universidad de Kyoto, logró resultados parecidos, pero a partir de un protocolo mucho más largo (11-18 días frente a los 4-6 días del estudio español).

Otra de las diferencias que se observan entre el trabajo de Osafune y el de Izpisúa es que, si bien es cierto que la investigación japonesa logró obtener “células que expresaban marcadores de linaje renal, estas no se agregaban en cultivo formando estructuras tridimensionales” como sí ocurre en este nuevo ensayo, explican desde el CMR de Barcelona, en el que “se han obtenido claramente células de la yema ureteral”.

Para terminar, en el artículo publicado por Izpisúa se describe también el proceso en pacientes con enfermedad poliquística renal, algo que tampoco aparece en el estudio japonés publicado en enero de este mismo año.

Consigueron convertir células madre en células progenitoras en tan solo cuatro días de cultivo

Si bien existen experiencias previas, ninguna con resultados tan satisfactorios