A. C. Madrid | viernes, 15 de enero de 2016 h |

Un grupo de científicos, biólogos del desarrollo, anatomistas y patólogos, ha diseñado una nueva clasificación de las enfermedades congénitas coronarias para ayudar a los cirujanos a identificar defectos secundarios en el quirófano.

El esquema se resume en un documento publicado en Cardiovascular Research, de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y según aseguran los expertos facilitará a los cardiólogos clínicos saber qué deben buscar en las imágenes cardiovasculares.

El presidente de la Sección de Cardiología Pediátrica y Cardiopatías Congénitas de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), Fernando Sarnago, opina que, tras la publicación de este texto, se pueden extraer al menos dos buenas noticias. La primera de ellas es observar que hay una serie de investigadores y centros españoles incluidos en el proyecto. “Siempre es motivo de orgullo estar presentes en temas punteros y de vanguardia”, resalta.

Asimismo, explica que el artículo hace referencia a los últimos avances que han desarrollado varios centros en el estudio del desarrollo embriológico de las arterias coronarias. “Son estudios de líneas y mecanismos de señales celulares, comunicación intercelular, etc., que permiten tener una serie de nociones nuevas que, fundamentalmente, lo que indican es que no todo es como se pensaba antiguamente”, prosigue.

Gracias a esta nueva clasificación de las anomalías de las arterias coronarias, se explican los puntos comunes de origen entre los diferentes defectos coronarios. Al identificar el origen del defecto primario, los médicos pueden evaluar la probabilidad de encontrar deficiencias secundarias específicas con un origen mecánicamente relacionado con la anomalía principal.

Así, José María Pérez-Pomares, autor principal del documento y profesor en el Departamento de Biología Animal y Científico Visitante del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC-ISCIII) destaca que se han establecido vínculos entre las enfermedades congénitas coronarias que comparten un mecanismo común.

“Cuando se opera una anomalía coronaria diagnosticada, puede ser difícil para los cirujanos detectar otros defectos, por lo que tener una idea de las anomalías que pueden encontrarse resulta extremadamente útil”, subraya. Por tanto, esta nueva clasificación “también ayudará a los médicos a usar imágenes para diagnosticar anomalías de las arterias coronarias y evitar futuras complicaciones”, agrega.

Asimismo, indica que ha sido posible establecerla porque cada vez se tiene más información y se entiende mejor el proceso por el que se desarrollan las arterias coronarias en el embrión y cómo se relacionan con enfermedades graves.

“El documento proporciona a los científicos de investigación cardiovascular de base información nueva y actualizada del complejo desarrollo embrionario de las arterias coronarias para arrojar luz sobre la etiología de las anomalías congénitas coronarias”, puntualiza.

Origen del endotelio coronario

A su vez, Sarnago subraya que antiguamente se creía que las arterias coronarias se desarrollaban directamente desde el propio vaso principal del cuerpo (la aorta) y después se producía una angiogénesis. Ahora se ha visto que hay migración y que realmente las arterias coronarias tienen diferentes orígenes, prosigue el facultativo.

“Durante mucho tiempo, los científicos han querido identificar una sola y única fuente de células endoteliales coronarias, pero ahora sabemos que vienen de diferentes fuentes que se funden juntas”, dice Pérez-Pomares.

En ese sentido, sugiere Sarnago, se trata de dar las indicaciones para saber en qué dirección tenemos que continuar y ahora resultará “más fácil” detectar todas las anomalías, sobre todo las coronarias.

“Quienes nos dedicamos a esto, vemos que conocer realmente cómo se forma el cuerpo humano y la embriología puede tener más trascendencia de la que inicialmente se piensa y una aplicabilidad mucho mayor, ya que nos ayudará a comprender diferentes tipos de respuesta, de adaptabilidad al entorno, de por qué hay personas que evolucionan mejor después de un infarto, etc.”, concluye.

Finalmente, en el documento, se describen los diversos orígenes de las células musculares lisas coronarias y fibroblastos. Los fibroblastos adventicios que cubren las arterias comparten un origen embrionario común con fibroblastos intersticiales adultos situados entre las fibras miocárdicas que son responsables de la formación de cicatriz fibrótica después de un infarto de miocardio. Este hallazgo sugiere que las señales relacionadas con el desarrollo coronario en los embriones podrían ser relevantes para entender la fibrosis cardiaca en el corazón isquémico adulto.