CARDIOVASCULAR/ Un estudio publicado en REC avala la validez de CHA2DS2-VASc

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c. o. Barcelona | viernes, 31 de agosto de 2012 h |

Los estudios sobre las bondades del consumo de chocolate son incesantes. En esta ocasión, un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia), revela que reduciría los accidentes cerebrovasculares en la población masculina. Tras analizar a 37.103 hombres de entre 49 y 75 años, y contabilizar los casos de ictus a partir de registros hospitalarios, observaron que los participantes que comieron la mayor cantidad de chocolate, en torno a 63 gramos, presentaban un 17 por ciento menos de riesgo de ictus comparados con aquellos que no consumieron el alimento. En un gran análisis de cinco estudios que incluían 4.260 casos de accidentes cerebrovasculares se comprobó que por cada 50 gramos de incremento de chocolate a la semana, el riesgo de ictus disminuía sobre un 14 por ciento.

Por otro lado, un estudio del Hospital Clínico San Carlos de Madrid demuestra, según publica el Journal of Neurology Neurosurgery and Psychiatry, que llevar una vida estresante aumenta el riesgo de ictus hasta cuatro veces, con independencia de otros factores, según José A. Egido, coordinador de la Unidad de Ictus del centro.

Hasta hace poco tiempo, la herramienta estándar que se empleaba para seleccionar el tratamiento más adecuado en pacientes con fibrilación auricular ha sido la escala CHADS2 (por las siglas en inglés de insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión, edad, diabetes, ictus [doble]). Con ella se puede estratificar el riesgo para valorar la probabilidad de padecer un ictus.

Sin embargo, en los últimos años los expertos cuestionan esta escala debido a que su valor predictivo es “insuficiente”, al no considerar todos los factores de riesgo posibles, según indica Francisco Marín, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia.

Es el motivo por el que las guías de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés) abogan por el uso de una nueva escala, la CHA2DS2-VASc (insuficiencia cardiaca congestiva, hipertensión, edad =75 [doble], diabetes, ictus [doble], enfermedad vascular y categoría de sexo [mujeres]). Con esta herramienta se puede lograr una identificación más real de los pacientes para determinar si se van a beneficiar del tratamiento anticoagulante, dependiendo del nivel de riesgo embólico.

Validación de la herramienta

Ahora bien, esta escala tampoco está libre de crítica, ya que se ha puesto de relieve que no proporciona información pronóstica, más allá de indicar la necesidad del tratamiento anticoagulante. Pero un grupo de expertos dirigido por Marín, en colaboración con Vanessa Roldán, del Hospital Morales Meseguer de Murcia, ha estudiado este parámetro de la escala en pacientes bajo anticoagulación oral. Los resultados, publicados en la Revista Española de Cardiología (REC), editada por la SEC, revelan la utilidad de la escala CHA2DS2-VASc como predictor del riesgo de los pacientes.

“El objetivo de nuestro estudio ha sido evaluar la utilidad de la escala CHA2DS2-VASc para obtener una perspectiva pronóstica adicional respecto a los eventos adversos y la mortalidad en la práctica clínica real en pacientes con fibrilación auricular anticoagulados, que a menudo son ancianos con múltiples comorbilidades”.

Para ello, se evaluó a cerca de 1.000 pacientes ambulatorios consecutivos con fibrilación auricular permanente/paroxística no valvular y puntuación CHA2DS2-VASc = 2 y anticoagulación oral estabilizada (razón internacional normalizada 2,0-3,0) durante al menos los seis meses previos a su inclusión en el estudio.

Tras seleccionar a los pacientes, se registraron los eventos adversos cardiovasculares —incluidos ictus, síndrome coronario agudo e insuficiencia cardiaca—, las hemorragias mayores y la mortalidad durante un seguimiento de más de dos años y medio.

De los 933 pacientes (93,5 por ciento) evaluados, 432 eran varones, con una mediana de edad de 76 años. Tras un seguimiento de 946 días, un 11,7 por ciento presentaron eventos adversos cardiovasculares, un 8,6 por ciento hemorragias mayores, y un 10,8 por ciento fallecieron y un 24,6 por ciento sufrieron eventos adversos mayores.

“Tras analizar en estos pacientes el valor de la escala CHA2DS2-VASc, pudimos comprobar que por cada unidad que aumentaban en su puntuación, el riesgo de eventos cardiovasculares aumentaba un 27 por ciento, la mortalidad por cualquier causa un 36 por ciento y los eventos mayores de forma global un 23 por ciento por cada punto para eventos mayores de forma global”, detalla Marín.

En conclusión, la nueva escala predice los eventos cardiovasculares y la mortalidad, si bien no se asocia de forma significativa a los episodios de hemorragia mayor.