Gaceta Médica Barcelona | viernes, 06 de noviembre de 2015 h |

El condroitín sulfato es superior a celecoxib a la hora de frenar el avance de la artrosis de rodilla. Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio realizado con resonancia magnética cuantitativa y presentado en el Congreso Anual de la Academia Americana de Reumatología. Se trata de un ensayo multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado y comparativo entre condroitín sulfato y celecoxib, realizado durante más de tres años en cinco centros de Québec (Canadá) y bautizado con el nombre de Mosaic (las siglas en inglés de 24 MOnth study on Structural changes in knee osteoarthritis Assessed by mrI with Chondroitin sulphate). En él han participado 194 pacientes con artrosis de rodilla, que además presentaban inflamación (sinovitis) y dolor moderado. Los participantes fueron divididos en dos grupos que recibieron 1.200 mg de condroitín sulfato (Bioibérica) de grado farmacéutico al día o 200 mg de celecoxib (Pfizer) al día durante dos años y se les realizó una resonancia magnética cuantitativa al iniciar el estudio, otra al cabo de un año y otra al finalizar. El objetivo principal era evaluar el efecto de condroitín sulfato y de celecoxib sobre la pérdida de volumen de cartílago en artrosis de rodilla tras 24 meses mediante resonancia magnética cuantitativa.

Los resultados revelan que la evolución de la artrosis de rodilla es más lenta en aquellos pacientes tratados con condroitín sulfato. Concretamente, este grupo experimentó una menor pérdida de volumen de cartílago estadísticamente significativa a partir del primer año de tratamiento, en comparación con los pacientes que tomaron el antiinflamatorio. “Estos datos prueban que el condroitín sulfato puede frenar el avance de la artrosis a largo plazo, que tiene un efecto modificador de la enfermedad”, afirma Jean Pierre Pelletier, profesor de Medicina en la Universidad de Montreal.

En el estudio también se evaluaron los efectos de los dos fármacos sobre los síntomas de la enfermedad, en concreto: dolor, función, rigidez, hinchazón articular y derrame, y se vio que ambos tratamientos fueron igual de eficaces a lo largo de todo el estudio, alcanzado una reducción clínicamente relevante de los síntomas entorno al 50 por ciento.