GM Madrid | viernes, 18 de julio de 2014 h |

Se sabe que existe una relación entre envejecimiento, células madre y cáncer, lo que se desconoce es cómo se produce. Pues bien, un estudio del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha arrojado algo de luz al respecto al descubrir el primer gen que establece un vínculo entre células madre y envejecimiento. El gen Sox4, que se expresa durante el desarrollo embrionario, está activo, aunque de forma muy limitada en el sistema reproductivo femenino, concretamente en las células madre responsables de la regeneración de la sangre, en los islotes del páncreas y en las células madre del folículo capilar. Asimismo, se convierte en un oncogén cuando no funciona bien, de hecho, en casi todos los casos de cáncer hay demasiado Sox4, lo que genera más proliferación celular y menos apoptosis; y además también interviene en la metástasis.

Para estudiarlo, los investigadores tuvieron que generar una línea de ratones que expresan Sox4, pero menos de lo normal. En consecuencia son más pequeños, envejecen antes y no tienen cáncer aunque sí desarrollan otras enfermedades relacionadas con el envejecimiento. El paso siguiente fue crear otros ratones en los que este gen estuviera desactivado en las células madre del folículo capilar, responsables de la regeneración de la epidermis. En estos se vio que tampoco tenían cáncer. La conclusión es, por tanto, que Sox4 vincula la supresión del cáncer con el envejecimiento acelerado en ratones, modulando la activación de las células madre.

Sin embargo, aún falta por aclarar por qué estos animales tienen menos cáncer, algo que podría deberse a la menor regeneración del tejido, dada la poca activación de las células madre. “Esto implicaría que el origen del cáncer está asociado a errores en la regeneración, y si hay menos regeneración también hay menos cáncer. El lado negativo es que al haber menos respuesta de células también hay más envejecimiento. Es un equilibrio complejo que sólo entenderemos con más investigación”, subrayó María Blasco, coautora del estudio.