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C.M.López Madrid | viernes, 05 de febrero de 2016 h |

Unir en una plataforma de trabajo a más de 500 urgenciólogos de los tres niveles asistenciales es una fórmula en la que Castilla-La Mancha está trabajando desde hace unas semanas. La idea es entender a qué se deben las saturaciones en estos servicios, cuál la complejidad de los procesos que se atienden, afianzar la humanización, y medir la calidad asistencial que reciben los pacientes.

En este contexto, la comunidad ha puesto en marcha la primera Red de Expertos y Profesionales de Urgencias. Así lo explica el coordinador de la red, Santiago Cortés, que destaca que se enmarca en el Plan Dignifica, con el objetivo de garantizar una serie de aspectos clínico-asistenciales de cuidados y seguridad en todas las áreas del servicio de salud de la región manchega (Sescam).

Precisamente, “el objetivo es contar con un sistema de información que permita medir, identificar los problemas y ofrecer una solución o propuesta de mejora, tanto a nivel práctico como formativo”, indica.

De este modo, el Sescam trabaja en poner en marcha esta herramienta que será pionera y única. Sin embargo, para que estos indicadores puedan ser útiles y fiables es necesario homogeneizar la organización funcional del proceso asistencial urgente, es decir, desde que el paciente o familiar siente la necesidad de ser atendido de manera inmediata, hasta que es dado de alta del hospital, del servicio de urgencias, del punto de atención continuada de primaria o del dispositivo del 112 que haya atendido la demanda durante el proceso prehospitalario. En este sentido, como explica Cortés la red se constituye en dos niveles: uno consultivo y otro operativo. “La estructura de ambos es la misma y forman parte de ellos, profesionales y expertos de los distintos niveles de urgencias”.

A estos comités se sumarán puntualmente otros profesionales en función de los temas que se aborden y los comités operativos se han dividido por áreas sanitarias, sumando 14 unidades o grupos. “Se abordarán asuntos como la implantación de códigos como el del ictus, sepsis, trauma grave, etc. a través de herramientas de práctica clínica que disminuyan la variabilidad no deseada y ofrezcan seguridad y base científica a los profesionales”, asegura. Además, se llevarán a cabo planes de actuación y de contingencia ante catástrofes, alertas epidemiológicas o asistencia a múltiples víctimas, a través de simulacros y estrategias formativas de innovación.

Este grupo se encarga de abordar procesos específicos de baja y alta complejidad que pretende integrar la atención urgente de los tres niveles asistenciales con el apoyo de los sistemas de información y el trabajo en red de toda la organización. Asimismo, la seguridad clínica, los sistemas de expertos de ayuda a la toma de decisiones, la formación, la comunicación y las normas generales relacionadas con los derechos de pacientes y profesionales formarán parte importante de este nuevo reto.

Aunque la red lleva en marcha poco tiempo —se oficializó la semana pasada—, la evaluación del Plan Dignifica es muy positiva, y está teniendo buenos resultados, sobre todo, en la demora de pacientes en ingresar en el hospital. Habrá que esperar a tener los datos de las distintas evaluaciones.

En definitiva, a juicio de Cortés, toda esta estrategia vuelve a poner en evidencia la necesidad de valorar al cuerpo doctrinal como especialidad.