Investigación/ Presentan las nuevas líneas de estudio desarrolladas en la materia

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Un ensayo en ratones con cáncer de próstata muestra que favorecen la apoptosis

Estos ácidos grasos reducirían también el estrés metabólico de los genes

| 2010-11-19T16:37:00+01:00 h |

El efecto cardioprotector de los ácidos grasos muy poliinsaturados omega n-3 de origen marino (AGn-3) se debe mayormente a sus propiedades antiarrítmicas, que explican la notable disminución de muerte súbita cardiaca con su consumo, pero también depende en parte de su capacidad para reducir los triglicéridos.

Así lo expresó Emilio Ross, jefe clínico de la Unidad de Lípidos del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico de Barcelona, quien dijo que en dosis de 2-4g/dia, son tan eficaces como los fibratos en el tratamiento de la hipertrigliceridemia y carecen de efectos secundarios.

Como los fibratos, los AGn-3 también son ligandos del PPAR-alfa, pero reducen la síntesis de ácidos grasos por mecanismos independientes, lo que explica que su efecto de reducción de los trigliceridos sea complementario del de los fibratos. La eficacia de los AGn-3 en la reducción de triglicéridos se ha demostrado en monoterapia y en tratamiento combinado con estatinas.

En la hipertrigliceridemia grave del síndrome de quilomicronemia, los AGn-3 añaden su efecto al de los fibratos, consiguiendo reducciones adicionales de los triglicéridos de hasta un 50 por ciento y minimizando el riesgo de pancreatitis.

E. Sainz Corada

Madrid

Los efectos saludables de los ácidos grasos omega-3 van mucho más allá de la prevención del colesterol. Estudios científicos han probado que además de prevenir las patologías cardiovasculares, donde gozan de mayor popularidad, tienen efectos beneficiosos sobre el sistema osteoarticular, neurológico y sobre las enfermedades inflamatorias y degenerativas.

Según investigaciones recientes los omega-3 tienen acciones antiinflamatorias, ya que influyen en mecanismos moleculares que disminuyen la capacidad proliferativa celular y la síntesis de sustancias mediadoras en los procesos inflamatorios. Pero además podrían favorecer la muerte en determinadas células que intervienen en el desarrollo del cáncer.

Favorecen la apoptosis

Según Kenneth Honn, profesor de Patología y Química en la Wayne State University Medical School, de Estados Unidos, “pueden reducir el crecimiento del tumor e incluso evitar la metástasis”, aseguró con motivo del simposio celebrado por la plataforma científica Expertomega-3 en Madrid. Un estudio desarrollado por su equipo en ratones con cáncer de próstata ha demostrado que los ácidos grasos omega-3 consiguen “modular las enzimas implicadas en el desarrollo de la inflamación y de varios tipos de cáncer”, si bien subrayó que aún hay que investigar más “para conocer su efecto en humanos”.

“Creemos que puede ser más beneficioso contra el cáncer de próstata y el de mama, pero aún desconocemos las dosis necesarias para su optimización, ya que antes se investigaba utilizando varios tipos de aceite sin diferenciar los tipos ácidos grasos y ahora estamos buscando hacerlo con el ácido graso puro”, señaló. Tampoco se conoce el mecanismo por el que actúa aunque se cree que acelera la apoptosis de las células. “Parece implicar la vía metabólica de la kinasa, que está muy activa en estos carcinomas, y tenemos una mutación muy importante en el cáncer de próstata”, dijo.

Lisardo Boscá, director del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, Centro Mixto del CSIC y de la UAM, añadió que, los omega-3-FA también mejoran la sensibilización a la radio y quimioterapia de tumores.

Este amplio espectro de acciones de los omega-3-FA puede explicarse a través de la interacción de estos lípidos con los mecanismos básicos que regulan la respuesta inflamatoria en los seres humanos. En este sentido, además de la vía clásica pro-inflamatoria regulada por el factor de transcripción NF-KB, existe una activación de receptores nucleares con actividad antiinflamatoria, también promovido por los omega-3-FA y los metabolitos derivados de los mismos, como resultado del metabolismo celular.

O-3 y los genes

Por su parte José María Ordovás, director del Laboratorio de Nutrición y Genética de la Universidad de Tufts, en Boston (EEUU), se refirió al papel de estas sustancias en los genes, sobre los que actuarían “como reductores del estrés metabólico al que están sometidos debido al estilo de vida actual”.

Ahora se está empezando a ver que esta sustancia es capaz de reducir este estrés que sufren nuestras células “regulando” los genes y evitando “que actúen de forma errónea por el estrés”. En este contexto, el omega-3 actúa como una especie de “engrasante”, del metabolismo. Lo consigue influyendo sobre unos genes denominados TPR, que funcionan como “controladores generales” de otros que regulan procesos como la absorción y el uso de la energía o el mecanismo de actuación de los lípidos. “El omega-3 le dice a estos genes ‘controladores’ lo que se tiene que hacer y éstos se lo comunican al resto”, asegura.