Oncología/ El III Simposio del Grupo Español Multidisciplinar de Cáncer del Aparato Digestivo (Gemcad) reivindica avanzar de forma global

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Un estudio prospectivo cuantificará de forma objetiva los beneficios de la respuesta tumoral prequirúrgica en cáncer colorrectal avanzado

Hoy el tratamiento combinado logra que el 40% de estos pacientes se somenta a cirugía radical del tumor primario y de sus metástasis

| 2011-03-11T16:23:00+01:00 h |

Cecilia Ossorio

Barcelona

En cáncer colorrectal avanzado, el abordaje multidisciplinar —que combina quimioterapia de inducción y cirugía— consigue que el 30-40 por ciento de los pacientes con metástasis pueda optar a un tratamiento radical, con índices de supervivencia de más de cinco años en la mitad de estos casos.

Ahora bien, hoy se ha extendido tanto esta práctica que es necesario considerar algunos inconvenientes. Y así lo hizo Joan Figueras, cirujano del Hospital Universitario de Girona Dr. Josep Trueta, durante el III Simposio del Grupo Español Multidisciplinar de Cáncer del Aparato Digestivo (Gemcad) celebrado en Barcelona.

En pacientes con metástasis hepáticas, la toxicidad que la quimioterapia provoca en el hígado es uno de los problemas. “Si para eliminar la metástasis realizamos una hepatectomía, y el hígado tiene una hepatitis, esteatohepatitis o una inflamación por la quimioterapia, las posibilidades de complicaciones y la mortalidad de la cirugía son más elevadas”, señaló.

Sin embargo, otro punto a favor de la terapia quirúrgica posquimioterapia es que, al analizar el tumor hepático tras la operación, si en la biopsia se observa un grado de necrosis elevado, el pronóstico del paciente es mejor que si no se hubiese administrado quimioterapia.

Factor pronóstico

“El grado de necrosis es quizás el factor pronóstico más importante”, subrayó el experto. De hecho, este factor permite hablar ya no del 50 por ciento de supervivientes, sino de un 70-80.

En este sentido, el equipo de Figueras y el Gemcad han diseñado el estudio Avamed, un trabajo prospectivo con 60 pacientes con cáncer colorrectal y metástasis hepáticas a los que se tratará con una quimioterapia corta y muy activa, a base de oxaliplatino y bevacizumab, con el fin de obtener la máxima respuesta en el más corto plazo de tiempo para que los efectos nocivos sobre el hígado sean los menores.

De esta forma, en el trabajo que iniciarán próximamente intentarán “cuantificar de manera objetiva” los beneficios que tiene la necrosis o la respuesta tumoral antes de la cirugía.

Para el director de este encuentro, el oncólogo del Hospital Clínic de Barcelona Joan Maurel, “clásicamente se afirma que, de los cánceres digestivos, es en el de colon en el que más se ha progresado, y el de páncreas en el que menos, pero esta visión es simplista, ya que el cáncer de colon metastásico es una enfermedad muy heterogénea, hay casos que biológicamente tienen una evolución más lenta, y en cambio el de páncreas es homogéneamente un tumor muy agresivo”.

Sobre técnicas radiológicas para agentes en neoadyuvancia en cáncer de páncreas resecable trató Ramiro Méndez, radiólogo del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Según comentó, la quimioterapia neoadyuvante está bastante establecida en tumores de resecabilidad límite, en los que se intenta reducir la alta tasa de recaída.

Ahora bien, en pacientes puramente resecables, existe un debate ya que “retrasar la cirugía al paciente también tiene sus riesgos. Si la neoadyuvancia no es eficaz, el tumor puede progresar rápidamente en ese tiempo”. De momento, el estándar en estos enfermos es la cirugía, y un grupo de Houston está realizando un ensayo clínico para valorar el papel del tratamiento combinado.

Eugenia de Lama, radióloga del Hospital de Bellvitge de Barcelona, abordó el cáncer gastroesofágico localmente avanzado, y expresó la necesidad de que los radiólogos sean capaz de estadiar, ya que en ocasiones el tamaño del tumor impide realizar endoscopia y “el único estadiaje posible será mediante TAC”.