L. Barrera Enviada especial a Orlando | viernes, 11 de diciembre de 2015 h |

El congreso de ASH 2015 supuso un paso adelante para el tratamiento inmunológico de la leucemia aguda linfoblástica (LLA). “Hasta ahora hacíamos cocina con la quimioterapia que teníamos pero la nueva estrategia es hacer que los linfocitos T del paciente ataquen las células tumorales, para ello se atraen selectivamente”, aseguró José María Ribera, jefe del Servicio de Hematología Clínica del Instituto Catalán de Oncología. Esto es precisamente lo que hace blinatumomab, comercializado por Amgen como Blincyto, del que se presentaron datos de tres estudios en Orlando. “En términos de pacientes en recaída o refractarios se ha obtenido globalmente un 50 por ciento de respuestas con una toxicidad muy baja, que permite que estos pacientes lleguen al trasplante en unas condiciones muy buenas y con un buen control de la enfermedad”, detalló el hematólogo. Asimismo, agregó, de los pacientes que responden, lo hacen prácticamente eliminando las células tumorales. Por ello el perfil idóneo de paciente a recibir el fármaco es aquel que ha recaído, de línea B y que se le pueda trasplantar.

De este modo, a juicio de Ribera, con esta estrategia se da un paso más hacia adelante: prever la aparición de la recaída si se controla la enfermedad residual. “Los resultados de los ensayos están siendo espectaculares porque se acaba con esa leucemia residual en un 80 por ciento de los casos, se previene la recaída e incluso nos estamos cuestionando si es necesario trasplantar a estos pacientes”, aseveró.

Por otro lado, ya se han comenzado a hacer estudios en EE.UU. y hay propuestas en varios países europeos en primera línea con blinatumomab.

Las CAR T

Otra de las estrategias, que aún necesitan más recorrido pero que ya han tenido protagonismo en ASH fueron las células CAR T. Se trata de linfocitos T modificados genéticamente para reconocer y destruir la célula tumoral, por lo que n o se necesita un anticuerpo para llegar al tumor, sino que al introducir un virus en el DNA del linfocito, éste se mete en la propia célula del tumor. Por el momento se han presentado estudios en fase I y II por lo que aún son necesarios más estudios a largo plazo para demostrar que los efectos se mantienen.