Cataluña/ CSC pide posponer la mitad de las medidas al 22 de mayo y las movilizaciones logran retrasar que el Gobierno dé luz verde “oficial”

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Los hospitales denuncian la reducción de actividad y la falta de información

Sindicatos y sanitarios ningunean el acuerdo de garantías del Gobierno

| 2011-04-20T15:39:00+02:00 h |

C. Ossorio/EP

Barcelona

Rebelión desde todos los sectores del sector sanitario y poca respuesta o concreción por parte del Gobierno. De momento, se retrasa la presentación del plan de Salut definitivo en el que se detallen las medidas de recorte que realmente se llevarán a cabo. Y mientras desde la Consejería se escudan en que el “tijeretazo” aún no se ha aprobado, desde los hospitales comunican a diario los primeros efectos de la mano de Boi Ruiz al frente de la sanidad catalana.

El pasado día 14 de abril unos 10.000 manifestantes (según estima la Guardia Urbana) colapsaron la Plaza de Sant Jaume de Barcelona, así como todos sus accesos, para protestar contra los recortes en Sanidad y Educación, entre otros servicios públicos.

El 13 de abril más de 200 delegados del sindicato Metges de Catalunya se concentraron frente al departamento de Salud, y durante las últimas semanas se han sucedido las protestas a las puertas de los hospitales públicos, de forma que han llegado a cortar calles y carreteras. El 20 de abril MC encabezó una nueva concentración de facultativos y médicos internos residentes del Hospital Vall d’Hebrón.

Unos días antes, el 12, el Gobierno aprobaba un acuerdo para garantizar al 100 por cien “los servicios del triángulo formado por la atención urgente, la atención de las enfermedades graves y la atención primaria”. En el comunicado de prensa se indicaba que “ante el alarmismo injustificado” generado a raíz del plan de medidas urgentes de choque, el Gobierno había decidido reforzar su compromiso con la calidad del sistema, y que en “ningún momento se ha planteado reducir o limitar los servicios sanitarios a los que tienen acceso los ciudadanos”.

La respuesta de Metges no se hizo esperar, pues el mismo día su secretario general, Antoni Gallego, calificó de “ridículo” el acuerdo aprobado. A su juicio, cuando un Gobierno necesita formalizar en un documento la defensa de la atención clínica, “es una señal inequívoca de que ha perdido el control de la situación”.

En el clima de movilizaciones, no llegó a celebrarse la reunión del consejero con el Consejo de la Profesión Médica, prevista para el jueves 14. Desde MC consideran que esa cita, para la que no se realizó convocatoria formal, fue una maniobra de Ruiz para “distraer a los médicos y dilatar más el problema de los recortes en la sanidad catalana”.

Desde el Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC) reclaman que se espere a que pasen las elecciones locales del 22 de mayo para aplicar “sin urgencia” la mitad de las medidas de choque, evitando cometer “errores irreparables”, ya que tras los comicios el resto de comunidades autónomas también efectuarán reformas, y algunas de ellas podrían abordarse a nivel estatal.

Los gerentes hospitalarios del CSC reiteran que con las medidas de gestión y reordenación interna para la reducción del gasto podrían cubrir como máximo un 4 o 5 por ciento de reducción de ingresos, pero alcanzar el 10 por ciento que ordena el Gobierno les parece “imposible” de forma urgente, al menos si no se pretende afectar “aspectos fundamentales relacionados con la calidad de las prestaciones”.

Mientras el consejero de Salud afirma que cuenta con el visto bueno de CC.OO. y UGT en lo que respecta a su papel para concretar el alcance de los planes de ajuste en la mesa sectorial, ambos sindicatos lo desmienten y niegan haber aceptado los recortes de la Consejería. Es más, reiteran su oposición rotunda al tijeretazo de 1.000 millones de euros.

En una rueda de prensa organizada por CC.OO., representantes de los grandes hospitales barceloneses concretaron algunas de las restricciones que ya sufren. Como ejemplos, en el Clínic cierra un pabellón de Urgencias de forma inmediata, en Can Ruti han cerrado 56 camas de la planta de Traumatología (aunque el cierre de camas es generalizado en todos los centros), y en Bellvitge sólo funciona un quirófano de urgencias.