C.R. Madrid | miércoles, 04 de noviembre de 2015 h |

El acuerdo para garantizar la sostenibilidad del gasto farmacéutico y garantizar el acceso a las innovaciones que se firmará en pocas horas entre Sanidad, Hacienda y Farmaindustria podría tener garantizada su continuidad absoluta en 2016, o su continuidad con matices, o su total invalidez en función de los resultados de las elecciones generales del próximo 20 de diciembre. Así lo dejaron patente Jesús Aguirre, portavoz de Sanidad del PP en el Senado; José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso, y Daniel Álvarez, portavoz de Sanidad de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, durante el tercer Congreso de Autocuidado organizado por wecare-u y Funsalud.

En un momento en el que no está claro si algún partido conseguirá la mayoría absoluta, llegar a entendimientos sobre el futuro del pacto con Farmacindustria es clave. Para el PP, esta fórmula es básica para gestionar la factura farmacéutica hospitalaria, llamada a crecer por el impacto de los medicamentos biotecnológicos. “Todo lo que sea un marco regulador que vincule el gasto al PIB da tranquilidad al Gobierno y a las comunidades autónomas, ya que tendrán una proyección desde el punto de vista económico que les permita garantizar la sensibilidad a esos medicamentos y la sostenibilidad del SNS”, explicó Aguirre.

En el lado opuesto sigue situándose el PSOE. En varias ocasiones ha resaltado Martínez Olmos que, si los socialistas llegan al gobierno, no lo prorrogarán. “Para nosotros no será válido”, volvió a señalar el portavoz socialista, que señaló además que a fecha de hoy no se conoce la letra pequeña del acuerdo y que “no es tiempo” de firmar un pacto de esta naturaleza, “a tres cuartos de hora de las elecciones”. Frente al pacto sobre PIB, el PSOE quiere definir una política faramcéutica basada en “gastar lo que haya que gastar”, pero sin olvidar la eficiencia.

En un camino intermedio se sitúa Ciudadanos, un partido que todas las encuestas sitúan como clave para el futuro gobierno. Álvarez no se mostró tan optimista como Aguirre ni tan pesimista como Olmos. En su opinión, el acuerdo puede ser válido aunque añade que “la disciplina presupuestaria no puede atar de manos”. Según la postura manifestada por el representante de Ciudadanos, el acuerdo podría tener visos de cotinuidad pero sin perder de vista que, si aparecen fármacos disruptivos a los que hay que dar una respuesta a corto plazo, esa respuesta no podrá constreñirse al pacto sobre PIB sino que “habrá que seguir planteando “fórmulas extraordinarias” para esas “situaciones extraordiarias”.