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rocío chiva Madrid | viernes, 20 de marzo de 2015 h |

Uno de los principales problemas en el tratamiento de pacientes esquizofrénicos es la falta de adherencia al tratamiento debido, sobre todo, “a una falta de conciencia de enfermedad en estos pacientes”, señala Celso Arango, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam). Una falta de adherencia que es además el mejor predictor de recaídas en esquizofrenia “con mucha diferencia”, asegura.

Por eso, tanto Arango como Benedicto Crespo-Facorro, jefe de la Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, han señalado como importante la llegada de la formulación inyectable por vía intramuscular de aripiprazol. De administración mensual —la vida media de absorción del fármaco es de 28 días—, la nueva formulación ha demostrado prevenir las recaídas a largo plazo en más del 90 por ciento de los pacientes, que se mantenían estables al final de los ensayos clínicos.

Aunque es complicado evaluar en qué porcentaje aumenta la adherencia esta nueva formulación, comercializada como Abilify Maintena por Lundbeck y Otsuka, sí que existen estudios en espejo en Estados Unidos que demuestran que pacientes que cambiaron su tratamiento con un antipsicótico oral por este nuevo fármaco inyectable vieron reducidas en diez veces las tasas de hospitalización psiquiátrica en tres meses.

En cuanto a cómo cambiar el tratamiento a pacientes ya controlados con antipsicóticos orales, ambos expertos han señalado que existe un “periodo de solapamiento entre ambos fármacos de 14 días para mantener los niveles plasmáticos estables” y que, si bien la FDA permite el paso de cualquier antipsicótico oral a esta formulación inyectable, la EMA especifica que habría que cambiar primero del antipsicótico que esté tomando el paciente a a aripiprazol oral y ya de ahí a la nueva formulación.

Asimismo, Crespo-Facorro ha incidido también en el hecho de que la molécula sea un agonista parcial, capaz de frenar el exceso de dopamina (DA) a nivel mesolímbico al tiempo que aumenta los niveles de DA en la vía mesocortical y actúa como antagonista sobre los receptores serotoninérgicos. Gracias a este mecanismo de acción, y a diferencia de otros fármacos, “aripiprazol frena los síntomas positivos y además mejora los síntomas negativos”, ha enfatizado.

Además, al ser un agonista parcial, desaparecen efectos secundarios característicos como los síntomas parkinsonianos o el aumento de la prolactina.