C.R. Madrid | viernes, 21 de marzo de 2014 h |

El gasto sanitario del sector de Teruel es de de 1.474 euros por persona, en un sector caracterizado por un alto porcentaje de población rural, con un importante volumen de población mayor de 65 años y un gran índice de dispersión. Esto supone casi el doble de gasto que el sector Zaragoza I, de naturaleza casi por completo urbana, muy baja dispersión y sector con menor número personas mayores de 65 años (882 euros por persona). Esta comparativa ejemplifica, a juicio del Gobierno de Aragón, que el modelo de financiación autonómica aprobado en 2009 le resulta “claramente injusto”, puesto que prioriza el criterio de población. El informe que ha remitido al Ministerio de Hacienda para diagnosticar el actual modelo de financiación resalta el impacto de otras variables sobre sus necesidades gasto y denuncia, por ejemplo, que su gasto farmacéutico es casi diez veces mayor que el del Sistema Nacional de Salud (SNS) por culpa del envejecimiento.

Según Aragón, no se debe juzgar la equidad del modelo aprobado en 2009 comparando, simplemente, la financiación por habitante ajustado de las comunidades. Las variables territoriales no quedaron, dice, adecuadamente tomadas en consideración, ni en el cómputo de la población ajustada ni en la cuantificación de las necesidades de financiación de los servicios públicos no fundamentales. En efecto, la última reforma del sistema reconoció la importancia del envejecimiento de la población, a través del indicador de la población mayor de 65 años y de la especial ponderación de las personas mayores en la población protegida equivalente, pero daba un peso “muy reducido”, según Aragón, a la superficie y a la dispersión.

El Gobierno regional defiende que en la ponderación del nuevo sistema ganen peso estos factores, que actualmente computan muy a la baja. Para ello, ha estrechado su colaboración con otras comunidades con características similares, como Castilla y León, Castilla La-Mancha, Galicia, Extremadura, La Rioja o Asturias. Todas ellas suman el 60 por ciento del territorio español, pero apenas el 24 por ciento de la población.

Variables a la baja

Pese a haber quedado más reconocida en 2009, la variable del envejecimiento sigue siendo crucial a la hora de determinar diferencias de gasto. El anexo informativo sobre los gastos sanitarios en el informe aragonés se apoya en la estructura demográfica, que en Aragón cuenta con un porcentaje superior al 20 por ciento de personas mayores de 65 años, tres puntos más que la media española. El índice de sobreenvejecimiento, en función del número de mayores de 85 años y de 65, alcanza en Aragón un porcentaje del 16,1 por ciento, frente al 13,6 de España.

El informe evidencia la relación entre esta variable y el gasto farmacéutico. Para ello, analiza los datos de farmacia de 2012, incluyendo datos de facturación de receta y lo consumido en unidosis, hospital de día y pacientes externos en la parte hospitalaria. Aragón ha imputado los costes en los grupos de edad de cero a 64 años y de 65 y más años. Con esos datos, un paciente de 65 y más años gastaría 4,42 veces más que uno de menos de 65. Asimismo, el 20,78 por ciento de la población consumiría el 53 por ciento del gasto farmacéutico.

Excluyendo farmacia, la relación entre envejecimiento y gasto sanitario también es palpable. En 2012, el grupo de 65 y más años representó un 20,78 por ciento de la población de Aragón y consumió un 38,62 por ciento del gasto total en primaria y especializada. Un paciente de 65 y más años tuvo un coste de 2,40 veces más que uno de menos de 65 años. En especializada fue de 2,32 veces más, y en atención primaria para el mismo grupo fue de 2,84 veces más.

Al margen del envejecimiento, el resto de variables también afecta al coste de los servicios básicos. Con el sistema de 2001, se otorgaba el 4,2 por ciento del fondo en función de la superficie, porcentaje que se redujo hasta el 1,8 por ciento en 2009. Asimismo, la dispersión pasó a puntuar del 1,2 al 0,6 por ciento. Malos datos para Aragón, que cuenta con el 10 por ciento español, pero solo con el 3 por ciento de la población. Es la sexta comunidad con mayor dispersión, lo que les obliga a mantener 125 centros de salud.

En cuanto a densidad de población, cuenta con 28,2 habitantes por kilómetro cuadrado, frente a una media nacional de 92,4, una cifra que, según el informe, también multiplica el coste.