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SOSTENIBILIDAD/ La ex ministra Ana Pastor pide explicaciones sobre la “desaparición” de un modelo que ha demostrado que “funciona”

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El IDIS denuncia que, de llegar a producirse, su final supondría un “correctivo” para un sector que aporta empleo y riqueza al país

La OMC y Enfermería piden apartar el debate ideológico y reclaman transparencia y evaluación en la colaboración público-privada

| 2010-12-17T17:30:00+01:00 h |

E.M.C.

Madrid

“Los funcionarios no podrán acceder al modelo Muface. Alguien tendrá que explicar por qué un sistema que funciona va a desaparecer”. Con estas palabras, la ex ministra de Sanidad Ana Pastor defendía la semana pasada el valor de las mutualidades, un tema que acaparó buena parte de la atención en la jornada “Aportación de la sanidad privada en la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud. Visión de los agentes del sector”, organizada en Madrid por el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad.

Pastor recordó que este punto fue clave para que su partido renunciara a firmar el documento del pacto por la sanidad. “Alguien que pacta el futuro no puede quitar algo sin estudiarlo”, incidió. En su intervención, la ex ministra también recalcó el papel de la sanidad privada a la hora de estimular la suficiencia financiera y mejorar la gestión, algo de lo que puede aprender, en su opinión, la sanidad pública.

“Correctivo” para el sector

Los portavoces del IDIS también lanzaron mensajes claros de apoyo al modelo en un momento en el que las palabras de la ex ministra cuestionan el aparente compromiso del Gobierno de preservar, en la medida de lo posible, el mutualismo administrativo. “Su supresión supondría un varapalo al sector privado y un mayor riesgo para la sostenibilidad del sistema público, que está sobredimensionado y saturado”, advirtió Juan Abarca, secretario general del instituto. Un “correctivo” para un sector que aporta empleo de calidad, innovación y riqueza que abocará al cierre de decenas de hospitales y romperá el equilibrio entre la oferta pública y privada, además de suprimir buena parte del tejido empresarial que rodea la actividad, según Abarca.

En la misma línea, el presidente del IDIS, Pedro Cobiella, fue más allá y propuso incluso reforzar Muface de cara al futuro, bajo la advertencia de que el sistema sanitario no está preparado para dar cobertura a los dos millones de trabajadores de las mutualidades.

Al margen de la descarga para el SNS que supone la prestación a través de este modelo, que ahorra más de un 30 por ciento en el coste de la asistencia sanitaria, los participantes en el encuentro respaldaron la coexistencia y la integración de sanidad pública y privada.

No hay que pasar por alto, por ejemplo, que cada ciudadano que suscribe una póliza privada de salud, el 21 por ciento de la población, deja de consumir alrededor de 1.400 euros anuales en el sistema público, según se expuso durante la jornada.

Apuesta tecnológica

Desde el ámbito de la tecnología sanitaria y la industria farmacéutica la apuesta por la colaboración público-privada también es clara. La secretaria general de Fenin, Margarita Alfonsel, destacó que las tecnologías se incorporan antes en la sanidad privada y subrayó que es una realidad la derivación a estas clínicas de pruebas diagnósticas. Sin olvidar algo importante para el colectivo al que representa: “cumplen los plazos de pago que dicta la ley”.

En la misma línea, el director de Farmaindustria, Humberto Arnés, quiso hablar de insuficiencia financiera más que de sostenibilidad. La patronal de los laboratorios propuso trabajar la colaboración público-privada a través de la creación de un plan específico para la industria y reclamó recursos finalistas.

Desde el punto de vista de los profesionales, el presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, y el presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, defendieron una única sanidad que aparte el debate ideológico del binomio público privado. Asimismo, González Jurado criticó las lagunas del ámbito privado a ojos de las profesionales de enfermería, que critican las retribuciones, las escasas posibilidades de formación y las dificultades para el desarrollo profesional que tienen en un sector “con más telefonistas que enfermeras”, según destacó el presidente del CGE.