TRIBUNA de OPINIÓN

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| viernes, 14 de septiembre de 2012 h |

No es ningún secreto que vivimos tiempos inciertos en los que no se termina de ver la luz al final del túnel en el que nos encontramos. La ausencia de referencias de una crisis de esta magnitud hace que las medidas que se toman para salir de ella sean siempre muy discutidas. Cada uno tiene su opinión al respecto. En ocasiones nos olvidamos de lo fundamental para tratar de dar solución a cuestiones que no dejan de ser contingentes.

Algo que no se debe de olvidar en estos momentos es que se debe apostar siempre por proteger a los más débiles, lo que da la medida de cómo una sociedad acabará por prevalecer. Al margen de cómo se deben distribuir los recursos de los que una sociedad dispone, hay que establecer siempre como uno de los principios irrenunciables de cualquier sociedad o institución la apuesta decidida por los jóvenes porque son el futuro de nuestra sociedad.

Aquellos que se están formando o están a punto de entrar en el mercado laboral son quienes en un futuro no muy lejano sostendrán la sociedad en la que vivimos. Facilitarles las herramientas para que tomen el relevo de sus mayores es una responsabilidad que no podemos obviar. Y no estamos hablando sólo de sostener económicamente la propia sociedad, sino de mantenerla en sus valores.

Desde Uniteco Profesional apoyamos, siempre que se nos presenta la oportunidad, iniciativas que permiten desarrollar estos principios. Desde hace ya más de una década colaboramos con la discreta pero inmensa labor solidaria que lleva a cabo calladamente Dentistas sin Fronteras. Nuestra aportación se basa en asegurar a estos jóvenes voluntarios en cualquier percance que puedan sufrir en los países en los que desarrollan su labor y asumiendo los costes de su seguro de viajes.

Esta organización tiene actualmente proyectos en República Dominicana, Honduras, Nicaragua y la India, además de una clínica permanente en el madrileño barrio de Carabanchel abierta durante todo el año. Más de 2.000 voluntarios han pasado ya por sus proyectos solidarios, que se realizan sobre todo en los meses de verano, cuando el trabajo o los estudios permiten una prórroga para ayudar a los demás. Cerca de 100 dentistas y estudiantes de Odontología vuelan a otros países para ayudar a los demás con sus conocimientos y su experiencia.

Miles de personas se han beneficiado de esta iniciativa y han permitido la extensión de la cultura de la prevención y la salud a la que tan acostumbrados estamos.

Esta iniciativa —como cualquier proyecto solidario— nos atrajo desde el principio porque nos permite aportar nuestro pequeño granito de arena para mejorar las condiciones de vida de personas que viven en zonas menos favorecidas y porque valores como la solidaridad y la generosidad, potenciados en estos proyectos, ayudan —hoy más que nunca— a construir una sociedad que se debe basar en estos valores para ser de verdad habitable. La ayuda con la que contribuimos acaba revirtiendo en nuestros profesionales y en nuestra propia sociedad, es un camino de ida y vuelta que beneficia a todos.

Por Dentistas sin Fronteras han pasado ya más de 2.000 voluntarios en sus casi 20 años de historia. Su lema es de lo más gráfico —“Ayúdales a sonreír”— y es algo que necesitamos hoy día más que nunca: una sonrisa.

Juan Pablo Núñez, director de Planificación y Desarrollo de Uniteco Profesional