Almudena Fernández Madrid | viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

Aunque está demostrado que los hábitos de vida juegan un papel fundamental en la buena salud de la población, mayor que los propios servicios sanitarios, las actividades comunitarias están muy poco reconocidas por las administraciones públicas. “No se les da la importancia que merecen y merecerían mucha”, aseguró a GM Mario Soler, coordinador de la Red de Actividades Comunitarias en Atención Primaria de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), en el marco del 17º Encuentro Científico del Programa de Actividades Comunitarias en Atención Primaria (Pacap), que se celebró en Cuenca bajo el lema ‘Comunidad + Activa: lo importante es participar’.

En este sentido, lamentó que los servicios sanitarios estén “muy centrados en la enfermedad” y el paciente sea un mero receptor, algo que, a su juicio, es “un gran error” porque no se están cuidando la prevención y promoción de la salud en la que los ciudadanos tienen mucho que aportar.

Javier Carrasco, presidente de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria en Atención Primaria (Faecap), por su parte, señaló que la importancia que se otorga a estas actividades es reflejo de los presupuestos de las distintas admistraciones y que si los gobiernos dedicasen “mucho más dinero” a este tipo de acciones comunitarias en atención primaria, especialmente en lo que se refiere a la promoción de la salud, al conjunto de la sociedad “le iría bastante mejor”.

Carrasco agregó que, además, en un momento en el que el 80 por ciento del presupuesto sanitario lo consumen los pacientes crónicos, podrían ahorrarse muchos recursos a través de este tipo de estrategias.

En esta línea, Soler incidió en que un problema al que suelen enfrentarse desde la AP al realizar este tipo de actividades es el no tener un tiempo asignado para ello, por lo que, con frecuencia las realizan en su tiempo libre “trabajando horas extraordinarias que ni se reconocen”, lo que ocasiona que muchas veces estén basadas “en el voluntarismo” de los sanitarios a causa del déficit del sistema. Por ello, solicitó un aumento de los recursos destinados a este fin, que deberían traducirse en dimensionar los tiempos de los profesionales, fundamentalmente.

El coordinador de la Red de Actividades Comunitarias en Atención Primaria de Semfyc además incidió en la necesidad de llevar a cabo un cambio de paradigma para que la población sea consciente de que influyen más los factores sociales en su salud que los propiamente sanitarios.

Durante este encuentro también se presentaron algunos proyectos concretos con resultados positivos. Una de estas experiencias fue de prevención de obesidad infantil y juvenil en Molina de Segura (Murcia), que lleva en marcha nueve años. Tras identificar que la obesidad infantil y juvenil era muy alta, y para evitar futuros problemas de salud asociados, elaboraron este programa consistente en cuidar el menú de los comedores escolares a través de la contratación de un nutricionista —los alimentos, la elaboración de los mismos y su presentación—, además, se promovió la actividad física, sobre todo entre los niños más sedentarios. En los cursos 2007-2008 y 2012-2013 se realizaron sendos estudios y se comprobó que la obesidad infantil y juvenil había disminuido un 5,6 por ciento.