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Medicina Intensiva/ El retraso en el diagnóstico aumentó la tasa de mortalidad durante la pandemia, según un estudio

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E. S. corada Madrid | viernes, 13 de enero de 2012 h |

La llegada del frío esta semana marcará, según los expertos del Centro Nacional de Epidemiología, el comienzo de la “temporada” de gripe estacional. Ante esta situación la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (Semicyuc) alerta, también, de un pico del virus H1N1

Por ello, según los datos aportados por el trabajo realizado por los Grupos de Trabajo de Enfermedades Infecciosas (GTEI) e Infecciones en el Paciente Crítico (Geipc) de dicha sociedad, advierten a los Servicios de Urgencias de la necesidad de administrar los antivirales ante la menor sospecha de infección por parte de los pacientes que acudan a estos, y continuar con los tratamientos aunque las primeras pruebas resulten negativas ante el incremento de la mortalidad que se viene produciendo en pacientes graves ingresados en UCIs españolas.

Relajación en el diagnóstico

Y es que la investigación, liderada por Alejandro Rodríguez, del Hospital Juan XXIII de Tarragona, recomienda “la vacunación de toda la población de riesgo ya que el diagnóstico en la fase estacional, eminentemente clínico, puede retrasar los resultados y no se debe exponer a los pacientes a riesgos innecesarios”.

Esta llamada de atención por parte de la Semicyuc viene después de la publicación, hace algunas semanas, de otro estudio anterior, realizado conjuntamente con el Ciber de Enfermedades Respiratorias (CibeRES), y el Centro Español de Investigación en Infecciones (Reipi), y que concluía que el virus H1N1 ha condicionado un incremento en la mortalidad de casi el 10 por ciento entre la población de riesgo más vulnerable.

Ignacio Martín Loeches y su equipo de colaboradores de la sociedad de Medicina Intensiva, atribuyen este incremento de mortalidad del virus tras la pandemia “a que los pacientes atendidos en las UCIs, eran de mayor edad y con más enfermedades concomitantes que hacían incrementar sus índices de riesgo”. Pero, además, a que éstos recibieron un tratamiento antiviral con menor frecuencia durante su periodo de infección y en algunos casos con retrasos tras el diagnóstico de la enfermedad.

La investigación, publicada en Critical Care, analizó los datos de la pandemia de gripe A que tuvo lugar durante el periodo de 2009 comparándolos con los homónimos de 2010-2011, en los pacientes atendidos en las 148 unidades de cuidados intensivos que han intervenido en el estudio. “Estos indicadores nos han permitido aprender que no se debe bajar la guardia ante el H1N1 y explican que la baja concienciación sobre el mismo ha hecho más vulnerable a las poblaciones de riesgo y eso explica la peor evolución en el período posterior a la pandemia”, asegura Martín Loeches.

Así, el trabajo, que se realizó sobre los 748 ingresados en las UCIs en 2009 y los 349 de 2010-2011, recomienda el desarrollo de protocolos, programas educativos y que se sigan las recomendaciones de prevención emitidas para evitar los retrasos en el tratamiento y diagnóstico.

“Como ya se viene haciendo, los profesionales de la medicina deben mantener un alto nivel de sospecha clínica con el fin de prevenir el aumento inesperado de la mortalidad observada en este estudio”, apunta José Cuñat, presidente de la Semicyuc.

Las pautas sugeridas pasan por realizar test diagnósticos e iniciar tratamiento antiviral empírico y medidas de control de la infección en aquellos pacientes admitidos durante el periodo de gripe estacional con el diagnóstico de neumonía o infección respiratoria, y en aquellos que presenten fiebre o sean admitidos en las semanas con mayor incidencia de gripe.

Además, en cualquier momento del año, las pruebas deben realizarse al personal sanitario, residentes o visitantes, con una enfermedad respiratoria febril, en relación con una institución donde existe un brote de gripe y a las personas que estén vinculadas epidemiológicamente con un brote de gripe. “Apostamos porque la gente se vacune, incluidos los médicos”, señala Cuñat.

Vacunar a niños y mayores

El trabajo de Rodríguez recomienda la inmunización “de todos los pacientes con riesgo, aunque podría ser necesario ampliar esta indicación a toda la población infantil mayor de seis meses, salvo contraindicaciones. Los niños deben recibir dos dosis con un mes de diferencia. Los inmunodeprimidos y la población con riesgo una con revacunación anual, sobre todo los mayores de 65 y las gestantes”.

“Estos datos se reafirman si se tiene en cuenta que la mayoría de casos de gripe A atendidos en el pasado pico fueron los jóvenes y niños y el 90 por ciento de las muertes fueron menores de 65 años”, concluye Paco Álvarez Lerma presidente del Comité Científico de la sociedad.