Lucía Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 22 de enero de 2016 h |

Esta semana nos hemos enterado de un nuevo capítulo en lo que respecta los anticoagulantes orales de acción directa (ACOD). Una nueva muestra de incongruencia dentro del Sistema Nacional de Salud. Se esperaba que la actualización del informe de posicionamiento terapéutico (IPT) recogiera lo que la práctica clínica ha demostrado con creces en estos dos últimos años de utilización de estos fármacos. Nada más lejos de la realidad. El borrador que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ha hecho llegar a los implicados prácticamente se limita a sumar edoxabán al arsenal terapéutico y no contempla las principales consideraciones de las sociedades científicas, que se centran en que estos tratamientos se sitúen en primera elección en pacientes con fibrilación auricular no valvular tanto en prevención primaria como en prevención secundaria por encima de los antagonistas de la vitamina K (AVK).

No se puede explicar, más que por una visión economicista centrada en el corto plazo, que no se sitúen por delante los ACOD después de que los estudios, meta-análisis y sobre todo la experiencia real haya demostrado su eficacia y seguridad en la prevención de nuevos eventos. En concreto, la Sociedad Española de Neurología recuerda en sus alegaciones a la Aemps que con estos fármacos la probabilidad de sufrir una hemorragia cerebral es un 50 por ciento menor que con los AVK. Los datos indican que, en el mejor de los casos, los pacientes que están bien controlados con estos tratamientos rondan el 60 por ciento. El 40 por ciento restante estaría por tanto en riesgo de sufrir un ictus. A esto se suma que los fármacos clásicos sufren variaciones frecuentes en su actividad anticoagulante, aumentando las posibilidades de hemorragia cerebral. ¿Cuál es el coste de este riesgo? ¿Y de los mecanismos de control que requieren los AVK? Desigualdad en el acceso a estos tratamientos, trabas a su prescripción por parte de primaria… La Aemps aún está a tiempo de cambiar el curso de la historia de estos medicamentos cuyo beneficio está sobradamente demostrado.