Lluís Bohígas, Director de Relaciones Institucionales de Roche Diagnostics | viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

Entre el discurso político y la realidad cotidiana siempre hay una disociación, pero en esta legislatura lo que se ha dicho en política sanitaria es casi lo contrario de lo que ha ocurrido en la realidad. Por ejemplo, en el discurso político de esta legislatura se ha luchado contra las desigualdades entre comunidades autónomas, pues bien la realidad es que las desigualdades se han incrementado. El consejero de Andalucía tiene al final de legislatura un 12 por ciento menos que al principio, mientras que al Consejero vasco se le ha recortado solo un 2,2 por ciento (ver GM nº577). En esta legislatura se han publicado muchas estrategias de enfermos crónicos, mientras hemos recortado el presupuesto de primaria en un 15 por ciento y en cambio el gasto en hospitales solo en un cuatro por ciento, ¿no tenía que ser la primaria la base de la atención a los crónicos?

Se ha recortado el gasto en recursos humanos en un 11 por ciento y se ha expulsado del sistema a todos los sanitarios sin plaza fija. ¿No son los profesionales el mejor activo del sistema? El gasto en farmacia se ha reducido en un 30 por ciento y todavía sigue siendo el villano. ¿Es lógico que una caja de medicamentos valga menos que un café? Se ha demonizado la asistencia sanitaria privada y se han creado plataformas en contra, acompañadas de escraches y otras lindezas. En la realidad se han reducido los pagos a la privada y se les paga “cuando se puede”, nueve de cada 10 facturas tienen retraso de pago.

Es bueno llamar a las cosas por su nombre. En esta legislatura ha habido una voluntad expresa de reducir los recursos de la sanidad pública y el camino ha sido reducir en un 20 por cientoel dinero de las comunidades autónomas, y estas han tenido que recortar en sanidad, educación etc. Respecto a la sanidad las autonomías han hecho un esfuerzo inmenso para buscar dinero en otras partidas y se han endeudado hasta las cejas. De este modo han conseguido amortiguar el descenso de los recursos sanitarios a un 12 por ciento. Por el camino se han quemado muchos consejeros de sanidad, gerentes de hospitales y primaria etc. A pesar de este recorte brutal, la sanidad pública ha mantenido el servicio gracias a la vocación de sus profesionales, al sacrificio de sus directivos y a la comprensión de la población. Eso sí, no se ha hecho ninguna reforma para mejorar la eficiencia del sistema.

¿Seguirá en la próxima legislatura diciendo nuestro discurso político que somos el mejor sistema sanitario del mundo y al mismo tiempo seguiremos reduciendo la sanidad pública respecto al PIB, tal como está en los planes que el Gobierno ha enviado a Bruselas?

A pesar de este recorte brutal, la sanidad ha mantenido el servicio gracias a la vocación de sus profesionales