Irene Mangues, coordinadora nacional de Gedefo | viernes, 23 de octubre de 2015 h |

Desde sus inicios, los farmacéuticos oncohematológicos han sido grandes innovadores y han aplicado nuevas maneras de entender la profesión, han liderado la integración médico-farmacéutica y han buscado nuevos modelos de optimización de la farmacoterapia para el beneficio del paciente. Este modelo se ha extendido posteriormente a otras áreas de la farmacia hospitalaria.

En la jornada que se celebró el pasado jueves coincidiendo con los 20 años de la creación del grupo de trabajo de farmacia oncológica (Gedefo) se debatió sobre resultados en salud. Éstos vienen condicionados por diversos factores como las políticas de detección precoz del cáncer, las pruebas diagnósticas realizadas, las técnicas quirúrgicas y radioterapéuticas empleadas, los biomarcadores determinados y el tratamiento seleccionado ya sea asistencial o ensayo clínico. El objetivo de cualquier tratamiento oncológico es conseguir el máximo beneficio clínico para el paciente y para ello aplicamos la medicina basada en la evidencia que tiene como pilar fundamental el ensayo clínico. Los pacientes incluidos en él siguen unos estrictos criterios de inclusión y suelen dejar fuera poblaciones en edades extremas como pediátricos y ancianos y también pacientes con comorbilidades. Se hace por lo tanto necesario evaluar si la respuesta obtenida por los pacientes en la práctica asistencial (efectividad) se corresponde con la eficacia obtenida en los ensayos clínicos. De aquí la necesidad de evaluar resultados en salud. En la citada jornada se presentaron modelos pioneros en esta evaluación. La Dra. Nuria Ribelles, oncóloga del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga explicó el desarrollo del programa Galen que está implantado en diferentes hospitales y del que ya se están obteniendo resultados de supervivencia en la práctica real. Asimismo la Dra. Clopés mostró el modelo de esquemas de acceso a fármacos en base a resultados que se aplica los diferentes hospitales de l’Institut Català d’Oncologia. Finalmente el Dr. Francesco S. Menini habló de la experiencia italiana.

En los últimos años la innovación en oncología también ha incluido la aplicación del ‘Big data’. Big data implica gestionar a través plataformas vanguardista de información en salud, grandes cantidades de datos a gran velocidad con veracidad y aportando valor (volume, velocity, varibility, veracity, value). El objetivo es que la información obtenida nos permita un cuidado personalizado de alta calidad para cada paciente. La Sociedad Americana de Oncología Médica ha hecho una importante apuesta en este campo a través de Cancer Linq (Learning Intelligence Netwok for quality) para conseguir nuevos modelos de aprendizaje y nuevas formas de aplicar los conocimientos según comentó Rich Ross, director senior de operaciones de CancerLinq.

La investigación oncológica en la era de la genómica nos permite conocer los cambios genéticos que producen la transformación de una célula normal en célula tumoral. El laboratorio del Profesor López Otín, de la Universidad de Oviedo, ha hecho grandes contribuciones a la secuenciación del genoma en la leucemia linfocítica crónica identificando mutaciones que han permitido conocer mejorar tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de esta enfermedad.