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Mario Ruiz Madrid | jueves, 05 de diciembre de 2019 h |

A pesar de que proteger la salud frente al cambio climático se incluye en la mayoría de agendas políticas de los países, en la práctica estos no cumplen plenamente con sus planes para guarecerla de sus efectos. Así lo refleja el informe conjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ‘The Lancet Countdown’, ‘WHO Health and Climate Change Survey Report’, presentado durante la 25ª edición de la Cumbre del Clima en Madrid.

Para el 75% de estos países, la principal dificultad a la que enfrentan radica en la falta de información sobre las oportunidades de acceder a fondos destinados a la lucha contra el cambio climático. Asimismo, más del 60% identifica como traba la desconexión existente entre los agentes en la esfera de la salud con los procesos de financiación. Por su parte, más del 50% apunta a la falta de capacidad para preparar propuestas. Los recursos financieros que se dedican en esta materia son, por tanto, insuficientes. Así, solo el 38% puede ejecutar sus estrategias de forma parcial, mientras que menos de un 10% pueden llevarlas a cabo de manera completa. Algo que pone sobre la mesa que aunque la mayoría de las naciones encuestadas identifica este problema como muy negativo para el sistema sanitario, la misma salud sigue sin ser prioridad a la hora designar fondos.

Asimismo, menos del 25% cuentan con mecanismos de colaboración entre el sector salud y aquellos sectores que más influyen en el cambio climático y la contaminación atmosférica, como el transporte o la electricidad. De no recortarse estas emisiones “continuaremos minando nuestros suministros de alimentos, nuestros suministros de agua y nuestra calidad del aire, todo lo que necesitamos para mantener la buena salud de nuestras poblaciones”, se ha asegurado desde la OMS.

Además, el informe revela que aunque cerca de la mitad de países han evaluado los riesgos que entraña el cambio climático para la salud pública, el 60% reconoce que sus resultados no han tenido apenas influencia en la partida que se dedica a cumplir las prioridades fijadas.

No obstante, la OMS ha lanzado un mensaje positivo: los beneficios para la salud derivados de la reducción de emisiones duplican el coste de la aplicación de estas medidas a nivel mundial. Por ello, se ha reivindicado la importancia de seguir invirtiendo en la protección en salud contra los efectos del cambio climático. De igual modo, también se ha pedido que los expertos sanitarios sean incluidos en los procesos de toma de decisión que afectan a las medidas para atajar esta problemática.

Un problema de primer orden

“El cambio climático es la mayor amenaza para la salud”. Esta ha sido la contundente frase de Diarmid Campbell-Lendrum, experto de la OMS, durante la Cumbre del Clima. En la misma línea se pronunció María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la entidad, describiendo la actuación del calentamiento global como “una crisis de salud” y recordando que puede causar hasta 250.000 muertes adicionales al año.

Por otro lado, Campbell-Lendrum ha aprovechado para hacer énfasis en una cuestión en ocasiones olvidada: el impacto de este fenómeno en la generación de problemas mentales. Según el informe de la OMS, este es uno de los mayores riesgos del cambio climático para la salud humana junto con el estrés por calor, lesiones o muerte por fenómenos meteorológicos extremos, la inseguridad alimenticia o las enfermedades infecciosas.

El camino de hoy marca el futuro

Un estudio realizado por ‘The Lancet’ ya confirmó las consecuencias permanentes que se producirían a causa del aumento de las temperaturas en los infantes nacidos en la actualidad. De persistir la situación actual, los menores serán los más afectados por enfermedades infecciosas y los lactantes vulnerables a la desnutrición. A lo largo de la adolescencia, la calidad del aire empeorará y perjudicará aún más la salud del corazón y los pulmones. Además, durante su vida adulta, se intensificarán los fenómenos meteorológicos extremos. De esta manera, cada vez se hace más necesaria una actuación urgente en este aspecto para proteger la salud de la próxima generación.